[Crítica] Memorias de un zombie adolescente

 photo memorias-de-un-zombie-adolescente-original_zps2d439856.jpg Los zombies ya me están empezando a colapsar, que si series, que si videojuegos, que si Dora la exploradora Zombie Version, que si zombi en vinagre. Esto no estaría mal si no fuera porque pocas veces varía el comportamiento de los no-muertos: gruñir, atacar, comer, gruñir, atacar y volver a comer (a poder ser cerebros).

Así que se agradece que de vez en cuando aparezcan películas como Memorias de un zombie adolescente, con una visión totalmente diferente de la que estamos acostumbrados de los caminantes. Una visión un tanto crepusculiana, sí, pero también más original.

Memorias de un zombie adolescente está basada en la novela “R y Julie” de Isaac Marion, y nos sitúa en un futuro postapocalíptico (esta palabra llena la boca) donde el último reducto de seres humanos lucha por no ser exterminados por la plaga zombie. Entre ellos está Julie (Teresa Palmer), que en medio de una expedición es “secuestrada” por un no-muerto llamado R (Nicholas Hoult), la convivencia entre los dos demostrará que los zombies puede que no estén tan muertos, que la cura es mucho más simple de lo que parece y que la colaboración entre vivos y muertos puede ser muy provechosa.

Para empezar, dejar claro que Memorias de un zombie adolescente no está hecha para los más puristas de los zombies, nuestro querido Grimheader se estiraría los pelos al ver un no-muerto conduciendo un coche (sí, señores, hasta a mí se me pusieron los pelos como escarpias) o teniendo mucho más raciocinio del que estamos acostumbrados (el protagonista disfruta escuchando vinilos, por poner un ejemplo). La película nos presenta una visión de la infección mucho más optimista, unos zombis que aún tienen atisbos de sentimientos, con su “parte humana” aún muy presente y que aunque sigan comiendo cerebros no dan tanto miedo, sino que son hasta entrañables.

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Lo típico, tontear con un zombie

El apartado sonoro es uno de los fuertes de la película, con una selección musical del calibre de los Guns’n’Roses, Bon Iver o Bruce Springsteen (entre otros) muy acertada. Por otra parte, si bien la película está en clave de humor, se podrían haber recurrido a muchos más esqueches, ya que te quedas con la sensación de que es una película desaprovechada en ese sentido. Pero al contrario de lo que pueda parecer, pese a ser una comedia romántica, no es para nada empalagosa (ejem, Crepus).

El reparto de actores está rematado con la participación de John Malkovich, si bien ninguna actuación destaca demasiado, se agradece que las caras protagonistas no sean demasiado hollywoodienses, dándole al cortometraje un aspecto más de “adaptación de novela” que de “película”.

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Un día cualquiera en la vida de R

Memorias de un zombie adolescente, aunque no destaca en nada especialmente, supone un giro a las típicas películas de zombies, con una propuesta fresca y entretenida que se agradece mucho en una industria infectada y monopolizada por los no-muertos.

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Un pensamiento en “[Crítica] Memorias de un zombie adolescente

  1. No sé si algún día veré este Crepúsculo zombi. Sabía que no podía ser muy “crepuscular” habiendo visto el trailer, pero leyendo tu crítica me quedo más tranquilo. Así que es posible que le dé una oportunidad algún día. (Seguro que es incluso mejor que la venidera Guerra Mundial Z… menudo truño se avecina… y estaré ahí el primero para disfrutarlo xD)

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