[Crítica] ¡Rompe Ralph!

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¡Voy a romperlo! Perfecta analogía de la superación de la compañía Disney

Walt Disney tiene muchas joyas pero últimamente le ha dado por subirse al carro de la animación 3D y no dejar que su amiga Pixar se lleve todo el pastel. Ya demostró que podía al menos igualar a su hermana pequeña con Enredados y ahora con ¡Rompe Ralph! demuestra que es incluso capaz de superarla.

¡Rompe Ralph! es el Toy Story de Disney Animation, un mundo donde los videojuegos cobran vida propia cuando apagan las luces de los salones recreativos. El argumento gira en torno a Rompe Ralph (Wreck it Ralph en la versión original), un malo de videojuego semejante al primer Donkey Kong, un hombre grandote y bruto que lo rompe todo a su paso para que su enemigo, Arréglalo Felix (Fix it Felix) pueda arreglarlo todo y así ganar la partida. Pero al parecer los personajes de los videojuegos se toman su trabajo demasiado en serio, llegando al extremo de creer que los malos son malos por naturaleza, al fin y al cabo, fueron programados así.

Ralph está cansado de ser el malo y busca la manera de ser el héroe por una vez en su vida, que en el mundo de los videojuegos es lo equivalente a ganar una medalla. Pero Ralph no puede conseguir la medalla de su propio juego (la dinámica del mismo no lo permite) así que decide emprender un viaje que le llevará no solo a conseguir una medalla, sino a entender el auténtico significado de ser un héroe.

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Debe estar bien eso de ser el bueno…

La película ofrece un breve repaso del mundo del videojuego y muestra una realidad donde los videojuegos, regidos por la lógica de la programación que los ha creado, forman una compleja sociedad con sus propias normas y tradiciones, como por ejemplo que un malo no puede ser el bueno o que los glitches (errores del juegos) pueden ser un auténtico problema.

Me ha parecido simplemente fantástica, llena de múltiples escenarios que nada tenían que ver entre sí, por ejemplo, el videojuego de Rompe Ralph tiene una estética impecable de 8 bits (hasta las manchas son de 8 bits), el shooter de Hero’s Duty es totalmente una parodia de múltiples shooters como Unreal, Call of Duty o Gears of wars donde se nos presenta una estética futurista y mucho más dura que por ejemplo en el videojuego de Sugar Rush, un conglomerado de golosinas, colores y formas complejas donde todo está hecho de dulces y azúcar (hasta la policía). En cuanto a los personajes, los diseños parecen mezcla de diferentes películas, todos llevados a un nivel de detalle espectacular con una personalidad muy propia del juego del que vienen. También hay un par de cameos, como podéis ver en el trailer lleno de “malos” o de otras películas menos animadas todo ello aportando a la película una sonrisa no solo a los más pequeños sino a los que puedan captar esas referencias y sentirse como en casa.

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Una mezcla sin igual de diferentes ambientes que su unen para dar luz esta gran historia

En definitiva, es una película indispensable estas Navidades y por supuesto para todos los públicos que hayan disfrutado alguna vez de un videojuego. Es difícil contar lo espectacular que es esta película sin “romperla” a pedazos, así que, por favor, id a verla o haced como yo, que si la habéis visto vais a repetir.

Por último, solo decir que el corto de Paperman (el que precede a la película ¡Rompe Ralph!) es también otro hito en la animación, me dejaron fascinado su técnica y estética y también me sacó alguna que otra sincera carcajada. Un gran corto que te prepara para una gran película.

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Paperman os robará el corazón con una simplicidad increíble

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4 pensamientos en “[Crítica] ¡Rompe Ralph!

  1. Tras ver la película, puedo decir que es encantadora, hecha con mucha gracia y con muchísimos guiños que hasta se pueden escapar a los que más metidos en el tema estamos. Eso sí, también me ha parecido una peli exageradamente desaprovechada en cuanto al tema de “videojuegos” en sí. A ver si la segunda le dedican más atención a este apartado.

    • Eso te pasa por culpa de la promoción engañosa que hinchó el trailer de escenas concretas que hacían parecer que Ralph se iba a pegar un súper tour de videojuegos cuando en realidad se iban a centrar en Sugar Rush. Lo mismo pasó con Brave; trailer épico para película familiar = gente decepcionada.
      Haced como yo, evitad los trailers siempre que podáis: ¡LOS TRAILERS SON EL DEMONIO!

  2. Pingback: 3 razones por las que Paperman gusta tanto | Blocodonia

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