[ANÁLISIS] Singularity

Photobucket Aprovechando las rebajacas de Steam de estas navidades, pude hacerme con Singularity, un juego que me había llamado la atención desde el primer momento, pero que por cuestiones económicas no acabó cayendo.

Una vez jugado, uno se da cuenta de los ingredientes del juego: coges una batidora, metes Bioshock, Dead Space y el reloj de bolsillo de tu abuelo, agitas pero no revuelves la mezcla ¡y voilà! ¡Tienes Singularity!

Pongámonos un poco en situación, corre el año 2010 y formas parte de una patrulla de expedición cuyo objetivo es investigar una inhóspita isla llamada Katorga-12, donde los rusos investigaban en 1955 con un material capaz de modificar el estado temporal de las cosas, el E-99. De repente aparece la singularidad, una explosión que provoca alteraciones temporales en toda la zona, así como extrañas criaturas salidas de tus peores pesadillas. Tienes que evitar que la singularidad se propague y descubrir lo que tramaba hacer el imperio rojo con el E-99.

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En Katorga-12 habitan pesadillas del pasado y del presente

Singularity es un shooter en primera persona obra de la desarrolladora Raven (Star Wars Jedi Knight II) que si bien no destaca en ningún aspecto, introduce una idea de lo más interesante, la manipulación del tiempo gracias a un mecanismo llamado Dispositivo de Manipulación Temporal (DMT).

No hablo de retroceder o avanzar el tiempo como hace nuestro querido príncipe persa, hablo de envejecer o rejuvenecer objetos, un concepto realmente original pero desgraciadamente poco explotado en el juego. Podrás parar el tiempo, envejecer soldados hasta dejarlos en los huesos o reconstruir pizarras donde está oculta parte de la trama. Vale, esto mola, pero podrían haberle sacado mucho más provecho a este inmenso poder.

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A ese soldado le han hecho un “Duquesa de Alba”

Lo peor del juego es que huele a refrito, Bioshock está muy presente, tanto en los poderes y las armas como en las centrales de mejoras o los paquetes de salud, que se acumulan como hacían en Rapture. La dificultad va un poco a trompicones, con un comienzo donde te lo pasas mal por falta de munición y con un final donde te sentirás un Rambo matando ratoncillos. Sólo hay dos jefazos y muy pocos tipos de enemigos, por no decir que la inteligencia artificial no está muy trabajada, con soldados apuntando a otra pared mientras pasas al lado. Aparte de eso, el juego entretiene y te mete en situaciones variadas como fases de infiltración (vamos, que no te pillen los bichotes), buceo y algún que otro susto, pero siempre con sus posibilidades desaprovechadas.

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La ambientación comunista está muy conseguida

Uno de los puntos fuertes es la forma de contar la historia, mediante grabaciones de sonido (ejem Rapture ejem) y vídeos con un estilo muy característico a modo diario de investigación.

En definitiva, un juego con grandes posibilidades pero muy poco explotadas, que pide a gritos una segunda parte donde todos los errores estén solventados. Entretenido, sí, pero no formará parte de tu altar gamer.

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