[Crítica] Acero Puro

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Que gane la mejor máquina

Vimos a Muhammad Ali tumbar a Foreman en el 74 a Mike Tyson contra Berbick en el 86, pero ahora las normas han cambiado, tenemos otras normas, otros movimientos, otros luchadores.

Es la premisa de Acero Puro la última de Hugh Jackman (Lobezno), un despliegue de golpes, metal y aceite entre una trama dramática de típica relación turbulenta padre e hijo, en fin, lo de siempre en el plano humano pero si hay novedades en lo que nos interesa… Robots.

Empieza el show Spolier:

Charlie Kenton, un ex-boxeador aspirante al título de campeón, es una nueva especie de manager de boxeadores, algo así como un promotor-gamer de robots de peleas que enfrenta a su robot para ganarse algunos dólares contra otros luchadores.

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Hugh Jackman volviendo a hacer alarde de sus músculos

A Charlie no le va muy bien, es un dinosaurio en la era tecnológica, suele perder y tiene muchas deudas debido a su actitud arrogante y despreocupada por aquellos que le rodean, pero un día todo eso cambia. Max, el hijo legítimo de Charlie al que nunca ve porque su padre está muy ocupado preocupándose solo por él mismo pierde a su madre y Charlie debe ceder su custodia a su adinerada tía; pero Charlie no hace nada que no sea por un módico precio.
Acepta una suculenta cantidad de dinero por quedarse a Max el verano y ceder finalmente la custodia, dinero que aprovecha para comprar un robot. Por supuesto aquí empiezan a verse las auténticas cualidades del pequeño Max como fan de las luchas de robots, es todo un pequeño genio.
Charlie la vuelve a fastidiar y buscando entre la chatarra Max encuentra un viejo robot de sparring (imita los movimientos de los demás). Se hace la magia, Max quiere competir con Atom (su nuevo amigo mecánico), un robot muy viejo pero muy duro, con la ayuda de Charlie, Max irá ganando combates y haciéndose un hueco entre las peleas de robots y Charlie aprenderá que tener responsabilidades no es tan malo y que incluso luchar por algo puede ser enriquecedor.

Fin del Spoiler.

Viendo la película encuentras momentos emocionantes y divertidos. Es la misma fórmula de padre VS hijo, pero con elementos diferentes. Las peleas están muy bien conseguidas y es el punto fuerte de la película, no es tan solo un amasijo de hierro y acero cambiando de forma constantemente mareando al espectador (como en Transformers), aquí las peleas son algo serio, con los puños al desnudo, dos robots (o más) cara a cara y todo vale, ahí está la emoción de la película.
El plano dramático o romántico de la película se queda muy rezagado, tampoco es que sea muy importante, lo que nos gusta es ver a Atom aprender a pelear y soportar la gran paliza.

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Atom chulea a todo aquel que le golpea

Vemos a un jovencísimo actor Dakota Goyo con muchas actitudes y a la perdida Evangelina Lilly (Maggie en Perdidos para los que no habéis pillado el “chiste”) que no tiene más que un par de escenas que, en mi opinión, se podrían haber eliminado

En resumen, no esperéis ver un Yo, robot o un Transformers, es algo completamente diferente, con demasiado factor humano incluso; lo que veis golpearse en la pantalla es Acero Puro.

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3 pensamientos en “[Crítica] Acero Puro

  1. Parece mentira lo emocionantes que son los combates aun sabiendo que son robots, y que me perdonen todas las máquinas por mi insensibilidad.

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