Retroseries: Cazafantasmas

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De pequeños muchos teníamos miedo a los monstruos que podía haber en el armario o debajo de la cama y es que cuando un monstruo con dientes de sierra y ojos brillantes te espera  a la hora de dormir ¿A quién vas a llamar?

Pues a tu madre no, porque ya está harta, pero siempre podías encender la luz y mirar dentro tu mismo y echarle narices como hacían los cazafantasmas.

Cuatro hombres, cuatro disparadores de protones, un coche ambulancia de los 50 y un solo trabajo, capturar fantasmas. Esta era la premisa de la gran serie de dibujos, surgida de la gran película protagonizada por el gran Bill Murray y escrita y también protagonizada por Dan Aykroid (entre otros), que nos contaba la historia de Peter Venkman, Egon Spengler, Ray Stantz y Winston Zeddemore, cuatro hombres que atendían llamadas como cualquier otro exterminador, solo que lo suyo eran los fantasmas.

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Stantz, Venkman, Spengler y Zeddemore (de izquierda a derecha).

La serie no recordaba mucho a lo que sucedía en las películas, ni siquiera los dibujos se le parecían, pero eso no quitaba que nos dieran mañanas llenas de risas y acción. El dibujo era de un estilo realista que recordaba a cualquier cómic (estilo imperante en aquella época) y la animación era bastante buena y aceptable. En cuanto a los que pasaba en la serie, normalmente eran casos aislados y tenían poca correlación entre el siguiente o el anterior (o ninguna) y básicamente te enseñaban cómo iban al lugar del suceso paranormal, normalmente el fantasma estaba allí por algún motivo en concreto; investigaban, Egon con su aparatito que medía los niveles de ectoplasma, Peter haciendo sus chistes ingeniosos y Stanz tocando lo que no se debe tocar.

Una vez encontrado el fantasma, no solían capturarlo a la primera, sino que más bien este les daba una tunda y luego trazaban un plan de captura estilo acorralamiento. Luego lo freían con los rayos de protones, un valiente colocaba la trampa y entonces se iban a casa a meterlo en la unidad de contención que se situaba en una vieja pero entrañable estación de bomberos, desde donde operaban con una secretaria solterona y un fantasma amigable pero asqueroso llamado Moquete (Slimer en la versión original).

En definitiva es otra de esas series que te llenaban las mañanas con una diversión moderada a la hora del desayuno cuando Canal + aun estaba en antena y emitía según qué cosas de manera gratuita (qué tiempos aquellos). Todos estos elementos junto a su memorable canción de inicio hacían que el hecho de que pudiera haber fantasmas, no fuera tan malo.

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